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Mis amigos

Desde que llegué a Lima me di cuenta que mi relación con algunos amigos de antes había cambiado. Más que mi relación, mi forma de sentirme respecto a ellos. No me pasa con todos mis amigos, sólo con algunos. No es que ya no los quiera; los quiero y mucho. Son amigos que han sido parte importante de mi vida y, por lo tanto, que han contribuido a que yo sea como soy, con los que comparto recuerdos lindísimos y que, cada vez que pienso en ellos o recuerdo nuestras historias, me hacen sentir una gran nostalgia por el pasado.

Sin embargo, algo raro me ocurre. Cada vez que alguno de estos amigos me contacta, me lleno de sentimientos encontrados y muy confusos. Me emociono muchísimo y a la vez siento una especie de nervios, una sensación muy rara. Lo había notado desde el principio, pero había inconscientemente desechado el pensamiento, había decidido ignorarlo (supongo que por flojera de hacer un análisis más profundo o por temor a llegar a una conclusión que no me guste). Fue luego de una conversación con alguien que me comentó una experiencia parecida que volví a pensar en el asunto.

El caso es que luego de darle vueltas al tema y de “excavar” en mis emociones creo que lo que siento -además de la alegría por saber de ellos- es miedo. Si, miedo.

Me explico: los amigos con los que me siento así suelen ser amigos que han sido muy cercanos en alguna etapa de mi vida y con los que o no he mantenido el contacto de manera constante o con los que, habiéndolo mantenido en cierta medida, no he tenido conversaciones muy relevantes. Ya saben, cuándo uno visita su país mientras está viviendo lejos, muchas veces no hay tiempo para tertulias profundas. Son amigos que no han vivido conmigo los cambios en mi carácter, en mi manera de pensar, incluso en mi personalidad, que no han sido testigos del crecimiento personal que he vivido durante los años; que no han conocido a mi “nueva” yo.

¿Y a qué le tengo miedo? Creo que a varias cosas. Principalmente a que estas dos nuevas personas en las que nos hemos convertido con los años no sean compatibles y no puedan ser tan amigas como lo fueron sus versiones anteriores alguna vez. Miedo también a sentir, una vez más, que ya no encajo del todo con quienes antes encajaba tan bien y a quienes aún guardo en un lugar muy importante en mi corazón (cosa que es un hecho y que además es lógico y que, aunque no me molesta, siempre me llena un poco de tristeza). Quizás hay también un cierto temor a que la nueva persona que soy hoy no les guste tanto como aquella que era antes o, mejor dicho, que no la entiendan…

Al final, mucho tiene que ver el hecho de querer ser aceptada o sentirse validada. De querer seguir perteneciendo. De querer que mi nueva vida, que resultó ser completamente distinta a aquella que pensé viviría en el momento que dejamos de frecuentarnos, les parezca tan válida como aquella que pensamos que tendría.

Admito que mi miedo está lleno de prejuicios, prejuicios injustos y, como suele ser, no del todo fundados, que asumen que estas personas no me entenderían, que juzgarán la vida que llevo y las elecciones que he hecho. La verdad es que, aunque estoy convencida de las decisiones que he tomado (o al menos de la mayoría) y feliz y muy orgullosa de los cambios que he vivido, de la nueva persona que soy y de la vida que llevo; sentirse distinta y no pertenecer más a donde antes si se pertenecía, da pena y, de alguna manera, duele.

¿Y qué hago yo con este miedo? Pues me lo aguanto y sigo adelante. Me sigo guiando más por la alegría de saber de ellos y me lanzo a la piscina a ver qué tal, a verlos otra vez a ver cómo me siento (y se sienten). Las experiencias han sido de todos los tipos hasta ahora. Algunas veces he sentido que aún funcionamos, otras me he sentido realmente fuera de sitio…pero en todos los casos el cariño de siempre ha estado ahí, y lo he seguido sintiendo…y aunque ya no sean parte de mi día a día, son siempre parte de mi vida y los sigo considerando amigos.

2 Comentarios

  1. manicure el abril 7, 2017 a las 8:21 am

    Keep this going please, great job!

    • Moci Ferradas el abril 20, 2017 a las 11:50 am

      Thanks!

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